El Valor de Conservar Nuestro Niño Interior para Alcanzar el Alto Rendimiento
- Jimmy Rofe

- 28 abr 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 29 abr 2025
En el marco de la celebración del Día del Niño, resulta pertinente reflexionar sobre la importancia de conservar nuestro niño interior como un componente esencial para el desarrollo humano y el logro del alto rendimiento. En un mundo cada vez más competitivo y orientado a resultados, la conexión con nuestra esencia infantil no solo es un recordatorio de nuestra autenticidad, sino también una fuente poderosa de energía, creatividad y resiliencia.

El Niño Interior: Fuente de Vitalidad y Creatividad
El niño interior representa esa parte genuina, espontánea y apasionada de nuestro ser. Es la fuente de nuestra curiosidad innata, de nuestra capacidad de asombro y de la energía vital que impulsa nuestros sueños y proyectos. Al crecer, las exigencias sociales, académicas y laborales muchas veces nos llevan a reprimir esa parte esencial, promoviendo una conducta más controlada, racional y predecible.
Sin embargo, estudios en el campo de la psicología positiva y del high performance han demostrado que aquellas personas que mantienen viva su conexión con su niño interior son más creativas, resilientes y optimistas. Estas cualidades incrementan el bienestar emocional y son claves para alcanzar desempeños extraordinarios en el ámbito profesional y personal.
High Performance y el Rescate del Niño Interior
El high performance, o alto rendimiento, implica la capacidad de sostener niveles elevados de claridad, energía, coraje, productividad e influencia a largo plazo. Para lograrlo, es necesario cultivar una fuente interna de motivación y propósito, y ahí es donde el niño interior juega un papel crucial.
El rescate de nuestro niño interior nos permite:
Innovar sin miedo al fracaso: Los niños aprenden a través del error. Mantener esta actitud favorece la experimentación y la mejora continua, que son dos pilares del alto rendimiento.
Conservar la energía vital: La alegría y el entusiasmo característicos de la infancia renuevan nuestro nivel de energía, ayudándonos a sostener el esfuerzo necesario para alcanzar metas ambiciosas.
Recuperar la resiliencia natural: Los niños se caen y se levantan una y otra vez. Esta actitud frente a las dificultades fortalece nuestra capacidad de adaptación y superación.
Fomentar relaciones más genuinas: La espontaneidad y autenticidad del niño interior mejoran nuestra comunicación y capacidad de influir positivamente en los demás.
Estrategias para Cultivar y Honrar al Niño Interior
En la práctica, cultivar nuestro niño interior requiere intención y compromiso. Algunas estrategias efectivas incluyen:
Practicar la gratitud diaria: Reconocer las pequeñas alegrías fortalece el sentido de asombro y gratitud.
Fomentar actividades lúdicas: Dedicar tiempo a juegos, hobbies o actividades artísticas reactiva la creatividad y la diversión.
Permitirnos soñar en grande: Volver a conectar con sueños e ilusiones potencia nuestra visión de futuro.
Ser compasivos con nosotros mismos: Abrazar nuestras imperfecciones y errores como parte del crecimiento personal.
Mantener la curiosidad activa: Hacer preguntas, explorar nuevos intereses y mantener viva la sed de conocimiento.
Conservar y nutrir nuestro niño interior no es un acto de nostalgia sino una estrategia vital para alcanzar el alto rendimiento. Al integrar la frescura, el entusiasmo y la autenticidad de nuestra esencia infantil en la vida adulta, potenciamos nuestras capacidades humanas más valiosas.
En este Día del Niño, celebremos no solo a los niños de hoy, sino también al niño que vive en cada uno de nosotros, recordándonos que el éxito verdadero se construye desde la alegría, la curiosidad y la pasión.
“Ama, Vive, Sueña y regálate cada instante presente”.
Jimmy Rofe
High Performance Consulting
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